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Las bibliotecas públicas: un fenómeno mundial.



“La biblioteca pública, paso obligado del conocimiento, constituye un requisito básico de la educación permanente, las decisiones autónomas y el progreso cultural de la persona y los grupos sociales” (Manifiesto de la IFLA/UNESCO.1994)


Pensar en las bibliotecas a muchos nos transporta a los lugares de silencio, donde cualquier ruido podría incomodar a quienes pasaban horas sentados, recurriendo a la lectura íntima en un lugar habitado de historias, mundos posibles e incluso, bibliotecarias con sus rostros de espías, revisando que todo estuviese en orden y llamando la atención a los despitados que no dejaran los libros en la ubicación correcta.

Por muchos años, las bibliotecas fueron guardianas de documentos, libros, manuscritos y un sin número de materiales cuya riqueza escritural ha permitido reconstruir historias, imaginar y evocar, investigar, soñar y perderse entre las realidades y ficciones que han constituido la labor de las mismas, en la sociedad.

Con el paso del tiempo y lo que trae consigo, las bibliotecas se han convertido en espacios no solo de consulta de material bibliográfico, sino en centros culturales al alcance de todos. Pensar en estos espacios ya no se limita al ejercicio de consulta para fines personales o académicos, sino en un portafolio de servicios a disposición del usuario que debe cumplir con las necesidades de información, orientación y pertinencia que en cada caso necesite.

Desde esta perspectiva, las bibliotecas públicas se convierten en actores fundamentales en la transformación de las sociedades, generando espacios de inclusión, diversidad y acompañamiento en el desarrollo personal de los ciudadanos, facilitando el acceso a las oportunidades de conocimiento, de formación a lo largo de la vida.

Es así como, desde la Biblioteca Darío Echandia en Ibagué, se vienen gestando dinámicas de formación, construcción, y apoyo a las actividades culturales de la región, permitiendo así, la transformación de esta en un espacio de encuentros, socialización, diálogos y acercamiento entre los unos y los otros a través de las diferentes posibilidades que se brindan día a día.

Por ello, y como colaboradora de esta biblioteca puedo asegurar que la labor no se límita al préstamo de materiales bibliográficos o de prestar un servicio que en primer momento, se ajuste a las necesidades del usuario. Nuestra labor va más allá. Está en proponer, dar luces y facilitar los caminos para quienes nos buscan, dar oportunidad de participación, de ser escuchados, de escuchar, aprender, conversar; ahí está la transformación.

Generar espacios, propiciar encuentros y brindar todas las posibilidades… porque el acceso a las bibliotecas debería ser un derecho que permita entenderla como un actor social y un deber por parte del Estado, en el que todos, sin discriminación alguna, gocen de ella, incluso los que no pueden de manera directa participar: zonas rurales, centros hospitalarios, cárceles, asentamientos urbanos, etc.

Es un reto y estamos apostándole a esta transformación. ¡Todos a las bibliotecas públicas!



Autor María Camila Espinosa Rodríguez// Especialista en Gestión Cultural Residente en Ibagué Tolima

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Corporación PiedraManí

Manizales, Colombia

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