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HABLANDO CON BLANCA


Tomado del libro Blanca.


EL NUEVO CANARIO

Itinerario Breve

Volumen IV. Manizales. Junio. 1943. No. 33


Frente al escritorio donde mi hijo suma en un brujo aparato niquelado guarismos y guarismos, cuya sola vista nos hace sentirnos más pobres a los poetas, más desamparados en medio de este mundo de las finanzas que no logramos entender, que nos intimida con su frialdad de cifras alineadas como batallones en miniatura, me detengo un momento con los ojos alegres y la cara arrebolada por la emoción: ­Oye, prométeme que al fin del mes, cuando te paguen, me regalas un canario.....


El se queda mirándome en un silencio sonriente; la precoz arruga vertical que le cruza la frente desaparece como borrada por la mano inasible del recuerdo. Hace tan poco tiempo que era él el que me pedía con voz mimosa el juguete resortado, o la cometa de colores fiesteros, o el trompo de girar vertiginoso, o la flauta de latón donde el sonido despertaba y se desenvolvía como un resorte musical.


No ha de causarle asombro que él ya sea un hombre que lanza su ambición sobre la pista de los números y yo continúe siendo como una chiquilla con el espíritu pronto a la emoción y al sentimiento? No ha de darle risa el que en lugar de pedirle un traje, un sombrero de frívolo corte modernista, una escarcela flamante, una costosa fruslería de tocador, le pida un pájaro? ­Para qué quieres un canario? para que se lo coma el gato? ­No, ya verás que no, éste de ahora tiene mejores sentimientos. Y es verdad. No se parece en nada a aquel asesino que tuvimos ante