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Parte 2: La ópera, un lenguaje universal.





Regresé de Murano a Venecia luego de un merecido almuerzo de pastelería italiana, una pizza y una coca cola zero; amo los pequeños pastelillos hojaldrados y dulces, luego descubrí años después las famosas facturas argentinas, sus descendientes más cercanas. Almorzar sentado en un pequeño kiosko contra el mar, viendo sus suaves olas y su tenue sol decayendo, un ocaso bello, disfrutando los sabores salados y dulces en mi boca, como una expresión de libertad y serenidad.

Foto propia. Murano Italia.